- Laura Ruiz
- Ing. María Cristina Véliz
- Pablo Wischnivesky
- Nancy Okos
- HB.Bernaus / L.Facello
- Pablo Wright
- Felipe Rodriguez Laguens
- Juan Maria Traverso
- Vidrios Polarizados e Inseguridad
- Fernando Labombarda
- José Nesis
- Daniel Manente
- Ing. Mario Leiderman
- Rodolfo Ricardo Rodríguez
- Héctor Budeguer
- Juan José Niedfeld
- Susana Grosso
- Marcelo Aiello
Marzo 2010
CONDUCIR NUESTRO COMPORTAMIENTO ES SABER MANEJAR

Toda actividad laboral del hombre implica un riesgo inherente y la conducción no escapa a esto. Las personas conducen de manera similar a como se comportan y de acuerdo a sus rasgos de personalidad. Al realizar esta actividad se ponen en juego valores, normas, problemas, actitudes, motivaciones y expectativas, es decir, el conjunto de la experiencia humana del sujeto que conduce.
Sin embargo, el modo de conducir también se adapta al estado anímico actual. Algunos de los factores emocionales que influyen en mayor medida en los accidentes de tránsito son: inmadurez - osadía, descontento en alguna faceta de la vida laboral o personal – baja tolerancia a la frustración – entre otros. Todas estas reacciones pueden influir e incrementar el riesgo de accidentes de tránsito.
Debemos tener en cuenta que al ser una actividad cambiante y exigente la conducción es una tarea sumamente estresante. Además, algunas experiencias del sujeto tales como llevar un ritmo de vida acelerado, la inseguridad, el espíritu de competencia, la sobrecarga de trabajo, la excesiva estimulación ambiental y las metas demasiado elevadas contribuyen a la aparición del estrés.
Este trastorno anímico hace más vulnerable al individuo y lo predispone a llevar a cabo una “conducción temeraria” a través de la cual disminuyen nuestras capacidades perceptuales, atencionales, cognitivas y motoras necesarias para conducir de manera segura.
Bajo estas condiciones aumentan los tiempos de reacción, nos comportamos en forma ansiosa y agresiva y se desencadenan trastornos psicosomáticos entre otras alteraciones.
Un conductor estresado es un conductor en riesgo.
Es por esto importante destacar que existen formas de prevenir y disminuir el estrés a la hora de conducir. Algunas de las medidas saludables que podemos implementar son: tomar conciencia del estado anímico en que se encuentra el conductor, disminuir la velocidad y adecuarla a las circunstancias del tránsito, no engancharse frente a un conductor torpe, lento o agresivo (evitarlo), planificar cada viaje otorgándole el tiempo necesario para ese recorrido (de esta manera se evita la ansiedad por llegar a tiempo a destino), evitar discutir con los acompañantes, etc.
Gracias a Laura Ruiz, especialista en Educación y Seguridad Vial, por colaborar con Conducta Vial transmitiendo parte de toda su experiencia contribuyendo de ese modo a la búsqueda de conductores de vehículos más responsables y seguros.

Octubre 2009
La Educación Vial como parte de la solución

Por la Ing. María Cristina Véliz
Asesora Técnica Asociación Civil Renacer Capital
Aunque hablar de asegurar el futuro parezca un mensaje de utopía optimista, en materia de Educación Vial demuestra antes que aquello, una deuda que las políticas públicas mantienen aún con nuestra sociedad, ya que en un país debidamente organizado y respetuoso de sus habitantes, aquel futuro es el ahora; sin embargo aún estamos a tiempo de rescatar el recién: por nuestros hijos....avancemos.
La Educación Vial y su aplicación práctica son la solución de fondo al caos que observamos en el tránsito y sus reiterados accidentes con muertos y heridos como consecuencia.
La Educación Vial es una política pública preventiva y es a partir del nivel inicial donde deben llevarse a cabo las tareas predispositivas y con el objeto de apoyar el proceso de maduración de las funciones perceptivas y psicomotoras. Incorporando los conceptos básicos a lo largo de toda la enseñanza, paulatinamente conseguiremos forjar ciudadanos y controladores con mayor conciencia, actuando con sensatez, prudencia y respeto en la vía pública.
No basta con establecer códigos de circulación con los derechos y deberes de unos y otros, las normas hay que internalizarlas en hábitos y actitudes de comportamientos, respetarlas, apreciarlas y considerarlas como un bien social, como un respeto a sí mismo y a los demás, en defensa de la vida. Es un tema básicamente de educación cívica, es la búsqueda del ordenamiento en el que cada individuo conserva su lugar y respeta el del prójimo. La Educación Vial forma "conciencia vial" que previene accidentes y forma usuarios de la vía pública disciplinados y seguros, resultando, en consecuencia, una sociedad autoprotegida y tranquila, que goza de mejor salud y de una superior calidad de vida.
Somos los adultos los que, con nuestro ejemplo y observación de las normas influiremos en la motivación del educando, por eso es pertinente esforzarnos para darles a nuestros niños la oportunidad de que conozcan las reglas, aprendan los mecanismos de su cumplimiento, sobre todo teniendo en cuenta que sus limitaciones perceptivas y psicomotoras, los hace más vulnerables a innumerables situaciones de riesgo.

Octubre 2009
Cursos de Capacitación para Infractores

Por Pablo Wischnivesky, de Metropol Seguros
El tratamiento de los cursos para los infractores es de primordial importancia, ya que estamos frente potenciales protagonistas de siniestros de diferente envergadura, generalmente de los de más graves consecuencias. Sabido es que el siniestro vial es la consecuencia de una serie de hechos de violaciones a las normas de tránsito concatenados.
El individuo que ha perdido temporalmente su Licencia de Conducir por el cúmulo de infracciones es aquel que ha asumido riesgos que podrían haber desembocado en un siniestro.
Generalmente este individuo no comete la infracción por desconocimiento de las normas que regulan el tránsito. En el mejor de los casos comete la infracción por un descuido o distracción (si es repetida esta conducta a punto de perder su licencia por esta razón estamos frente a una patología que debería ser evaluada sus condiciones psicofísicas), y en general por un desprecio hacia el cumplimiento de la misma. Numerosas son las razones de esta conducta, pero esta conducta es la que debe ser tratada en los cursos de rehabilitación.
La experiencia acumulada en el sector del Autotransporte de pasajeros es muy rica en este sentido, ya que debemos trabajar con “Conductores Profesionales” de bastísima experiencia que generalmente llegan al curso de capacitación con mucho prejuicio, recelo y desprecio. Esta experiencia nos ha permitido concluir que las mayorías de las inconductas no son por desconocimiento. Muchas tampoco son producto de desprecio por el prójimo sino por problemas personales del individuo que se reflejan en actos de inconducta.
Entiendo que toda capacitación que se lleve adelante deberá basarse fundamentalmente en los aspectos relacionados con la conducta, pues allí está radicada la problemática por la cual se incurre en la infracción.
Es indudable que existen numerosas herramientas que deberán interactuar.
Debe ser función de esta comisión recomendar los ítems en que deben basarse estos cursos. Se debe consensuar los contenidos obligatorios, la cantidad de horas cátedra, la metodología, quienes deben ser los capacitadores (entiendo que deben ser profesionales con sólida formación en esta orientación). Se debería abrir un registro para que instituciones que puedan conformar los equipos sean las encargadas de llevar adelante estos talleres. No debería ser “monopolizado” por ninguna institución ya que numerosas ONGs y Fundaciones, como así otro tipo de academias estarían en condiciones de realizarlos, dando así transparencia al sistema y sana competencia por la calidad de sus contenidos y ejecuciones, universalizando la oferta.
La ANSV deberá auditar el funcionamiento de estos cursos en forma permanente. Para ello debería integrar un equipo imbuído del programa y de la metodología, presentándose a presenciar “in situ” el cumplimiento del mismo. Es fundamental que los responsables de este equipo, sean capacitados y concientizados, ya que la relevancia de esta función debe estar reservada a quienes entiendan que el funcionamiento adecuado de los cursos será una pata sólida sobre la que se construirá la Seguridad Vial.
El programa debe ser atractivo y flexible, y debe estimularse a la participación generalizada de los conductores mediante convenios con Compañías de Seguro, Concesionarias de Autos, Sociedades de Fomentos, Clubes, Rotarys, etc. Si bien el objetivo primigenio es el conductor sancionado, todos somos potenciales infractores.
Los consejos y la proyección de Videos o Fotos de siniestros y los relatos son importantes, pero está demostrado que insuficientes a la hora de desarrollar cambio de actitudes.
En general el Conductor adolece de “vicios de conducción” que se han desarrollado por un mal aprendizaje. Como todo vicio, para ser modificado requiere de un trabajo profundo, el que deberá trascender al curso.
Pablo Wischnivesky es funcionario de Metropol Seguros..

Octubre 2009
Gripe AH1N1 = Pandemia = Incidentes de tránsito

Por Nancy Okos
Presidente de Tecpremer Asociación Civil
El término pandemia está descripto por la Organización Mundial de la Salud como un fenómeno que ataca a un conjunto de personas ampliamente extendido pero sin limitarse a un grupo o territorio determinados. (Como sería el caso de una epidemia).
Al mencionar la influenza estamos atentos a los sucesos, a las fechas, en qué lugar se produjo el primer caso (región montañosa central de México), al número de víctimas, inundados de información respecto a la prevención, sabemos cuál es la medicación- si se produce y nos deben medicar-, pero sigue siendo algo nuevo, un “nuevo virus”, un “virus desconocido” afirman los investigadores. No obstante las cifras por estos días son conocidas en el mundo: el total de casos confirmados en laboratorio asciende a 94.512 con un total de muertes confirmadas de 429, si bien el total de infectados llegaría a 143.670 con un número posible de víctimas que llegaría a 917 (Cifras al 06/07/09) y para más datos tenemos los casos en la República Argentina (Cifras al 14/07/09): el primer caso fue confirmado el pasado 7 de mayo, hay confirmados en laboratorio la cifra de 3.056, con un total estimado de casos de 105.000 y con 137 víctimas fatales. Cuál será la cifra definitiva no lo sabemos, si hay conocimiento que la vacuna está próxima, hay compromiso e inversión pública y privada.
Estamos seguros que en cada hogar, oficina, fábrica, hospitales…alguien, se lava las manos varias veces por día, alguien usa guantes descartables, alguien usa barbijo, alguien se coloca en las manos alcohol con o sin gel, alguien se detiene ante la pantalla del televisor o monitor al escuchar y mirar temas relacionados sobre consejos, casos, edades, cuidados por la Gripe A, se previene, se habla y está muy bien!
Y qué nos sucede con los incidentes de tránsito?
Todos conocemos las causas, todos tenemos presentes las cifras de víctimas mundiales, y en especial las que pertenecen a nuestra Argentina, quizás no tenemos en cuenta las cifras de personas que quedan con discapacidades físicas permanentes, es lo invisible cómo los costos que se generan en los nosocomios.
Hagamos un paralelo, hace 113 años que ocurrió el primer incidente ¿dónde? en la ciudad de Londres, el 17 de agosto de 1896, una madre londinense de 44 años- Bridget Driscoll- se convirtió en la primera víctima fatal de un vehículo motorizado, la causa, según sentencia del Juez de Instrucción a cargo: la señora circulaba a una velocidad tremenda, calculada en 12,8 kilómetros por hora. "Esto no debe suceder nunca más", afirmó.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que, debido a incidentes de tránsito, cada día mueren 3.242 personas, casi 1.200.000 al año, un 30% de víctimas fatales que son jóvenes, en Argentina entre 8.000 y 10.000 víctimas anuales, el 35 % son jóvenes y en la Provincia de Buenos Aires las víctimas ascienden a 3.000 siendo el 45 % vidas jóvenes, si, jóvenes entre 15 y 35 años, predominando el sexo masculino, las causas también son conocidas: exceso de alcohol y de velocidad- falta de uso de casco- menores y conducción irresponsable- falta de uso de cinturón de seguridad, y las distracciones que nunca faltan como el uso del teléfono móvil, no es un problema sólo de tránsito (palabras de la OMS), sino de salud: una verdadera pandemia.
No nos olvidemos de los 35.770 individuos que sólo en nuestro País, quedan al año lesionados, y de ellos 12.000 (1/3 – 33 por día) quedan con
Discapacidades Físicas Permanentes y 6 de cada 10 lesionados graves son menores de 30 años.
Para trabajar integralmente en esta pandemia es necesario compromiso y recursos públicos y privados.
Podremos lograr que alguien cada día: cruce por las esquinas, que alguien no exceda la velocidad determinada por ley, que alguien no conduzca con alcoholemia positiva, que alguien no utilice el teléfono celular mientras conduce, que alguien diariamente sea ejemplo de promoción de la salud?
Conocemos causas y vidas que perdemos, sabemos cómo prevenir, y tenemos la vacuna: empezar por cada uno, cumplir con las normas de tránsito es la base.
Trabajar en la prevención de los incidentes viales, hacer la parte que nos toca, ocupar a los líderes comunitarios, sociales, políticos, barriales, educativos es la única forma de hacer de la cultura vial, una realidad.

Septiembre 2009
EL SISTEMA DE PUNTOS “SCORING” Y LA SEGURIDAD VIAL
BBFA Seguridad Vial (HB.Bernaus / L.Facello)

La República Argentina se encuentra desde hace algunos años en un sitial bastante incómodo respecto a la cantidad de heridos y muertos en accidentes de tránsito. Los titulares de los informativos utilizan cada día más minutos para hacer un resumen de los principales hechos de violencia vial en las principales
ciudades y rutas del país, llegando incluso un periódico a llevar el conteo de muertes que los accidentes de tránsito generan en la Provincia de Córdoba. La experiencia profesional nos indica que toda familia argentina conoce a alguien, cercano o no, que ha sufrido un accidente con lesionados, durante la última década.
Cuando el accidente involucra alguna personalidad del espectáculo, deportiva o política o, participa un vehículo de transporte de pasajeros, el hecho adquiere mayor notoriedad y se suceden las notas, la exposición mediática del sufrimiento y la búsqueda de culpables inmediatos.
Lamentablemente la mayoría de las veces el asunto queda ahí hasta la aparición de otra noticia similar más grave o espectacular; en otras ocasiones, aparecen soluciones casi “mágicas”, con la promesa de soluciones a corto plazo, tales como la instalación inmediata de lomadas o nuevos semáforos, la amenaza de agravar las multas hasta lo inimaginable, la aparición de más uniformados en la vía pública, la realización de campañas publicitarias sobre la temática, o la declaración de una “emergencia vial” sin saber muy bien con qué objetivos.
Sin embargo, el Estado argentino, en casi todas sus representaciones y formas, ha intentado dar respuesta a la problemática de la seguridad en el tránsito, aunque no es menos cierto que esa respuesta ha carecido de la coherencia, profesionalismo y profundidad necesaria para sentar las bases de un mejoramiento sustentable de la seguridad vial.
En algunos países europeos, como el caso de España, el problema fue y es atacado con planes estratégicos con objetivos a corto, medio y largo plazo, con medidas concretas y con la asignación de importantes recursos humanos y materiales, como para hacer frente al problema. Además, como acción casi inexistente en el país, se está midiendo constantemente la evolución de los diferentes indicadores de siniestralidad para poder actuar en consecuencia. Esa medición constante también sirve para evaluar si las medidas que se toman para mitigar la siniestralidad y la mortalidad son eficaces, lo que ayuda a profundizarlas si la respuesta es positiva o en caso contrario, a dejarla sin efecto. Muchas veces en la Argentina, las observaciones u objeciones técnicas a una medida instrumentada es considerada como algo negativo o incluso saboteador de las buenas intenciones del poder de turno.-
Dentro de este marco, en este artículo se hará referencia a una de las “modernas” medidas que apuntan al mejoramiento de la seguridad vial: el permiso o licencia por puntos, conocido por el anglicismo “scoring”,en aplicación en la Ciudad de Buenos Aires y en otras localidades del interior del país.
En líneas generales, el sistema consiste en asignar un número de puntos máximos a cada tipo de licencia de conducir, el que tendrá vigencia por un determinado tiempo (habitualmente uno o dos años), el cual se va reduciendo a medida que se acreditan a su titular, distintas infracciones de tránsito, las que previamente han sido valoradas con un número de puntos a detraer en caso de constatarse la transgresión. Si el conductor llegare a perder todos sus puntos, en cierto lapso, pierde su licencia por determinados plazos. Para su rehabilitación, el infractor deberá afrontar además del pago de las multas u otras sanciones según el caso, la realización de un curso de rehabilitación o de “reciclaje”. También este sistema puede prever beneficios (por ejemplo adicionar puntos o bajar el costo de la renovación de las licencias) a aquellos choferes que no pierdan puntos en un período establecido.
Este tipo de sistemas con mayores o menores diferencias se han aplicado con bastante eficacia en varios países europeos (vg. Inglaterra, Francia, España) y también de Latinoamérica (Brasil es el más paradigmático), colocándolo como una de las medidas de seguridad vial aconsejable.
Y es aquí en donde nos parece importante fijar una primera conclusión: En nuestra opinión el sistema de puntos es exactamente eso, una recomendable medida, la que debe estar inserta dentro de un plan estratégico de seguridad vial mucho más amplio y en consonancia con otras acciones, algunas previas, otras simultáneas y varias más instrumentadas con posterioridad a su puesta en vigencia.
No se debe olvidar, a manera de ejemplo, que el permiso por puntos en España llega después de décadas en donde se ha implementado la inspección técnica vehicular, el cuerpo policíaco afectado al tránsito es muy capacitado y respetado socialmente (Guardia Civil) y las habilitaciones de conducir son únicas y se entregan de una misma forma y con iguales exigencias en cualquier punto del territorio por un solo organismo: la Dirección General de Tráfico.
El marco normativo porteño que impone el Sistema de Evaluación Permanente de Conductores, desde el primero de enero de este año, es correcto, claro y apunta directamente a la prevención de siniestros.
Este sistema que en su partida aparece como adecuado para mejorar la seguridad vial, necesitará para mantener su eficacia en el tiempo, que la Provincia de Buenos Aires comparta esta normativa y controle para que los vecinos de ambas jurisdicciones no eludan su aplicación. Asimismo será necesario que el control de la vía pública se multiplique en gran forma, pues como se enseña internacionalmente, para que una sociedad se sienta controlada en su actuar en la vía pública, se necesita como mínimo, que anualmente sean controlados por lo menos, el 25 % de los vehículos que habitualmente circulan por sus calles.-
Sin embargo para obtener los resultados esperados de reducción de siniestralidad y que esta tendencia continúe no alcanza sólo con el “scoring”.
En efecto existe un abanico de medidas que deben ser adecuadamente acompasadas con el sistema de puntos, algunas de aplicación simultánea y otras inmediata (idealmente previas a la implementación), para catalizar esta buena idea y que no se pierda el empuje mediático y en la opinión social positiva.
La Organización Mundial de la Salud hace algunos años acuñó la frase “la seguridad vial no es accidental” refiriendo a que con planes estratégicos adecuados, medidas coherentes, profesionalismo y asignación de recursos económicos se puede reducir la cantidad y gravedad de siniestros.
¿Cuáles son las acciones básicas que deben acompasarse con el sistema de licencia de conducir por puntos?
Algunas de ellas están reflejadas de una forma u otra en el marco normativo de las diferentes jurisdicciones administrativas argentinas desde fines del siglo pasado, pero que no han llegado a plasmarse efectivamente en la organización estatal.
Las principales temáticas a abordar en conjunto con el sistema de puntos son
º Adhesión de todas las Provincias y Municipios de la Argentina a una única normativa de tránsito. Es inaceptable que tengamos jurisdicciones que tengan un texto normativo propio que se superponga o incluso contradiga con la normativa nacional, llegándose incluso a la situación de que exista en vigencia un código de señales viales diferentes al que rige en el resto del país (es el caso de la provincia de Córdoba).
º Registro Único de vehículos, conductores, infracciones y accidentes. Debe existir una base de datos que contemple al mayor universo posible, idealmente todos, los usuarios de la región administrativa en donde se aplica el “scoring”. Si un porcentaje importante está fuera del régimen, estos actuarán en un marco de “impunidad”, percibida por los demás usuarios que más tarde o temprano, buscarán la forma de escapar por ejemplo, simplemente obteniendo su carné de conducir en una provincia o municipio vecino que no haya adherido al sistema. Ya existen todas las herramientas legales para la implementación de este registro y se espera que la Agencia Nacional de Seguridad Vial, concrete este ya viejo anhelo, como lo ha podido hacer Brasil, país continente con más de 40 millones de conductores y de vehículos.
º Mejorar la formación del conductor, con un mayor conocimiento de la normativa existente, adecuadas destrezas de manejo y con requisitos psicofísicos rigurosos a la hora de obtener el carné de conducir. Uno de los aspectos que más sorprende de la realidad argentina en el tránsito son los diversos requisitos administrativos, exigencias psicofísicas y exámenes teóricos y prácticos entre organismos habilitados para entregar la licencia, a veces municipalidades distantes pocos km entre si. Si bien el marco normativo actual lo permite, se están llevando a cabo acciones a fin de uniformizar estos aspectos, siendo esperable que esta medida no solo quede reducida a que “lo único uniforme” sea la empresa que provea el documento.
Por último es muy importante antes de imponer una norma de circulación que exista una fuerte campaña educativa basada en la sensibilización, el conocimiento de los factores de riesgos en la conducción y la total consonancia con la eventual quita de puntos. Lamentablemente aún persisten usuarios que o no les ha llegado correctamente el mensaje, o no lo han comprendido, respecto a las enormes bondades del uso del casco protector o del cinturón de seguridad, en caso de un siniestro. A fin de cambiar hábitos y modificar conductas negativas en la circulación se debe invertir en campañas masivas de concientización y difusión de buenas prácticas, además de orientar la forma de entrega de habilitaciones, en ese mismo sentido.
º También es preciso e importante la mejora en la eficiencia y adecuación del sistema de control y sanción. Toda sociedad organizada debe confiar en su policía, en su inequívoco rol de prevención, de seguridad pero también de justa y mesurada represión en caso de eventuales apartamientos de las conductas correctas. Para alcanzar esto es necesario contar con recursos humanos capacitados, formados especialmente en seguridad vial como agentes activos en la prevención y, llegado el caso en el control, la detección de infracciones y los procedimientos inmediatos posteriores. Argentina actualmente cuenta con diversos cuerpos de control de tránsito, pero son escasas las instancias de coordinación o capacitación formal. La aptitud y la actitud de los inspectores y policías, resulta un elemento fundamental a la hora de aplicar el sistema de puntos, pues son ellos quienes lo alimentan. El otro aspecto relacionado es la existencia de un proceso rápido y eficaz de notificación al presunto infractor y trámites derivados posteriores. El usuario no debe sentir que su castigo son las demoras administrativas o el ir de una ventanilla a otra de oficinas o empleados públicos, sino que cometió un error y que este podría haberle costado caro en términos de calidad de vida o la vida misma.
º Acompañamiento permanente del Poder Legislativo y el Judicial en la preocupación por la seguridad vial. El primero de los poderes mencionados, para que acompañe con normas importantes el cambio de actitud del usuario de la vía pública, para lo cual debe trabajar para incorporar a la Ley Penal figuras delictivas que castiguen adecuadamente las inconductas que atenten contra la seguridad vial, incluso antes que se transformen en accidentes con lesionados o muertes, tales como la conducción temeraria o bajo los efectos del alcohol o drogas, el exceso de velocidad manifiesto o el conducir sin licencia o seguro que cubra daños a terceros. También sería recomendable trabajar para incorporar la figura del abandono de la escena del crimen, que reemplace efectivamente el abandono de personas (Código Penal), para castigar aquellos que generaron una tragedia vial y luego se fugaron intentado eludir la acción de la justicia.
º Respecto al Poder Judicial, su involucramiento resulta esencial, pues la sensación de abandono y frustración que rodea a las víctimas ante la falta de respuesta, en tiempo y forma, de los jueces, no solo exaspera sus ánimos sino que también les impide elaborar adecuadamente las consecuencias del accidente y el luto ante las pérdidas. Pero no solamente ello es necesario de la justicia, sino que también aparece como necesario la creación de un fuero específico, ágil, profesional y eficiente, que pueda entender y comprender la importancia de esta temática, aplicando con rigor y convencimiento las herramientas que el Poder Judicial les acerque para contribuir en el mejoramiento de la seguridad vial.
º Por último, los cursos de rehabilitación son un aspecto relevante y a los cuales los países que han implementado el sistema de puntos han dedicado ingentes esfuerzos. En primer lugar se debe establecer claramente cual es el contenido y la duración de tal actividad. Muchos de los conductores que asistan por infractores fueron habilitados por la misma autoridad sin haber aprendido o internalizado en forma profunda y correcta, las normas por las cuales ahora se les “castiga”. Es de significancia elegir adecuadamente los temas a tratar, grado de profundidad (asociado a la carga horaria) y métodos de medición de aprovechamiento real de la actividad. Por otro lado es totalmente relevante quienes serán los profesores encargados de impartir los mismos. El público que asistirá no siempre estará ávido de aprender y compartir experiencias positivas. Además de sus buenas características pedagógicas y manejo de técnicas docentes, se darán situaciones que exigirán conocimiento de manejo de grupos y planes de contingencia.
Conclusiones
El sistema de puntos es una medida muy adecuada para redondear un plan estratégico de seguridad vial en un país. La sociedad lo puede asimilar en corto plazo pues sus bases, en general, ya son conocidas y aceptadas por ella. En efecto la mayoría de las personas ha pasado por el primario o el secundario y ha tenido un boletín, en donde los puntos obtenidos pusieron o quitaron una sonrisa del rostro de la mamá al recibirlo.
Sin embargo el marco actual del tránsito en Argentina con disparidad de normas, formas de obtención de licencias, de control y fiscalización, pueden disminuir los logros del “scoring” sino se acompañan con otras medidas relativamente sencillas pero que requieren profesionalismo, coherencia y la asignación de recursos humanos y materiales. Entre ellas se destacan: unificación de la normativa de tránsito, registro único de conducir, mayores exigencias a la hora de entrega de licencias de conducir, adecuados cuerpos y procedimientos de control y sanción e, involucramiento activo del Poder Legislativo y Judicial en la mejora de la seguridad vial.
Con esas acciones adicionales pero imprescindibles, la sociedad en su conjunto deberá entender y apoyar el “scoring” como un sano intento de mejorar las tristes cifras de siniestralidad que sufrimos todos.

Agosto 2009
Antropología y comportamiento vial
Por Pablo Wright
Investigador independiente del Conicet y profesor adjunto de Antropología Simbólica (FFyL-UBA)

Sobre la serie reciente de accidentes en autopistas y calles, en distintas partes del país, se puede proponer interpretación desde la antropología. Para comenzar, diríamos que es parte del sentido común de los argentinos la idea de que no respetamos las normas y que nos cuesta obedecer leyes y autoridades, en cualquier nivel de la vida social e institucional. Esto, que es aceptado como parte de nuestra cultura casi tanto como el mate o el dulce de leche, se torna problemático cuando, como consecuencia de esa falta de respeto u omisión, están en juego nuestras vidas y también nuestra calidad de vida. Un ejemplo dramático de nuestro modo de ser son los accidentes de tránsito y, en general, toda nuestra conducta vial. Seamos conductores o peatones, o ambos, transitamos por calles y veredas portando sistemas "legales" ad hoc para lograr nuestros objetivos, que son arribar al punto de llegada lo más pronto posible y... a toda costa. Esta sabiduría criolla para sortear límites, personas y objetos demuestra una virtud interesante: la capacidad de adaptar nuestros cuerpos, los de los otros y los cuerpos de normas y leyes a nuestro gusto y capricho. Y esto, aunque duela en nuestra auto-imagen colectiva, tiene efectos muy graves en el sistema. Una muestra: los accidentes en calles y autopistas parecen deberse mucho más a la impericia de los conductores que al azar trágico del destino. Manejamos muy rápido, nos cruzamos de carril como quien gesticula en una conversación, competimos por quién llega antes al lugar libre de la calle, nos quedamos varados en el mundo imaginario de la charla con el celular, vemos a la banquina como un carril más de la ruta y, directamente, parece que no percibimos como nuestro prójimo a transeúntes (y menos aún ciclistas) en la calle; sólo son "objetos" que impiden nuestro paso.
A partir de una investigación en antropología vial que se desarrolla desde hace un par de años en la Universidad de Buenos Aires y en el grupo de investigación Culturalia, descubrimos -y autoobservamos- que hay aspectos culturales (la costumbre repetida una y otra vez) de los que no tenemos conciencia, pero que funcionan como modelos de conducta más enérgicos e influyentes que cualquier cartel, policía o maestra que quiera enseñarnos cómo conducirnos en la calle. Estos modelos, que copiamos de chicos de nuestros mayores, y que después aplicamos creativamente cuando ya podemos caminar o manejarnos en auto, nos "dicen" que es bueno ser "piola" en la calle, y que las leyes viales son, en realidad, siempre para el otro y no para mí. Las microviolaciones de las normas generan, en un nivel macro, un efecto de desorganización masiva que crea las condiciones para el accidente. Una vez producido el siniestro, no podemos creer que haya ocurrido y, lo peor, cuando hay muertes la incongruencia del destino es la única culpable de la fatalidad.
Pues bien, una de las conclusiones preliminares de esta investigación es que, como todo hecho cultural, este comportamiento no surge de la nada o de una esencia intemporal de la argentinidad, sino de condiciones históricas, económicas y políticas concretas que, a lo largo del tiempo, se condensan en "modelos" de comportamiento y en valores que, en nuestro caso, no tienen casi nada que ver con las normas y leyes que aprendemos cuando damos el examen para tener el registro de conductor.
Si bien esta actitud rebelde a las leyes es parte de la experiencia histórica argentina, no podemos dormirnos y dejar que todo siga así. Para tratar este problema es necesario tener en claro ciertas cuestiones. Primero, que es el Estado el responsable de promover y mantener el sistema legal, que debe velar por la calidad de vida de los ciudadanos y que, para ello, debe implementar políticas públicas basadas en la realidad y no en modelos enlatados importados de Suecia o Estados Unidos. Por eso, es necesario blanquear nuestro comportamiento y motivos reales como conductores y peatones, y sólo a partir de allí, actuar sobre la situación. Pero ¿cómo hacerlo? Consideramos que deberían implementarse simultáneamente proyectos de educación vial obligatoria en escuelas donde no sólo intervengan alumnos, sino también padres y madres, y que sean los primeros los que evalúen a los segundos. También, se deberían hacer negociaciones, en el nivel ministerial, con las empresas y los sindicatos que nuclean a actores viales clave, como conductores de colectivos, camiones, taxis y remises. Aquí se podría negociar la estructura de recorridos -especialmente con las empresas de colectivos- dándoles más tiempo para completarse. También, generar un modelo distinto de manejo para otorgar más seguridad a los pasajeros dentro de las unidades. Se deberían coordinar estas acciones con la policía para que ésta no sólo se dedicara al control o la eventual represión de las contravenciones, sino también a dar el ejemplo como conductores de buen manejo y respeto estricto a las normas. Al mismo tiempo, habría que implementar campañas publicitarias realistas y contundentes sobre la necesidad de mejorar la conducta vial.
En fin, hay muchos protocolos posibles de aplicación, pero todos deben tener en cuenta la complejidad cultural del fenómeno vial y tratar de reducir al mínimo el factor de error humano entre los peatones y los conductores. Y eso sólo se logra con educación, paciencia y ejemplo. La mera aplicación o aumento de penas de las leyes no logrará nada -tampoco la construcción automática de más autopistas-; se necesita un plan global y práctico. Si esto se lograra, con plazos realistas y pacientes, seguramente se podría generar un cambio consensuado en el comportamiento colectivo, pero siempre a partir de hechos y valores concretos y no de leyes y normativas abstractas, alejadas de nuestro sentir cotidiano de las cosas.
Gracias a Pablo Wright

Julio 2009
Felipe Rodríguez Laguens responde en Conducta Vial
Director Ejecutivo de la ANSV
ANSV, AGENCIA NACIONAL DE SEGURIDAD VIAL

Todos los meses Conducta Vial cuenta, entre otras muchas cosas,
con el aporte de una figura representativa de algún sector importante
de la economía, la industria, asociaciones, etc.
1) ¿Cómo conduce para usted el argentino ¿Por qué?
Solo. Parece poco preocupado por el resto, automovilistas o peatones, incluso por los suyos.
Tiene muy bajo acatamiento (y comprensión) de las reglas y señales de tránsito.
Posiblemente cree que no le va a ocurrir lo que ve que le sucede a otros pero "editorializa" sobre el resto.
De todas formas, desde la Agencia somos optimistas sobre que es posible que estas conductas cambien. Lógicamente es un trabajo que nos llevará mucho tiempo, pero con empeño y perseverancia lo lograremos
2) ¿Cuáles son a su juicio los artífices de la problemática vial en nuestro país?
Por un lado podemos señalar las imprudencias para conducir. Suelo resumirlas en: excesos de velocidad, la utilización de factores distractivos como el celular, la ingesta de alcohol y la falta de uso de casco en el caso de las motocicletas.
Por otra parte, tampoco hay que dejar de señalar la falta, hasta ahora, de una política de Estado y de estructuras acordes a la problemática.
3) Qué es lo mejor que tiene hoy la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV)?
La Agencia es una herramienta fundamental para salvar vidas y será la autoridad máxima de aplicación de la ley de Tránsito, articulando las medidas con todas las jurisdicciones nacionales.
Asimismo, la responsabilidad que nos ha delegado el Ministro del Interior por orden de la Presidenta es un compromiso impostergable y estamos haciendo todo lo posible para lograr el objetivo central que es la reducción de la siniestralidad en el territorio argentino.
Entendemos a la seguridad vial como una cadena, con engranajes en los cuales, si falta un elemento, no funciona el sistema. Estos engranajes de vital importancia son: la educación, la prevención, el control, la fiscalización y la sanción.
Queremos instaurar en la sociedad la toma de conciencia de los riesgos que implica manejar de manera irresponsable y las consecuencias que trae aparejado. Sabemos que con el apoyo y la participación de los conductores, podremos llevarlo a cabo.
4) Desde Conducta Vial podemos asegurar que la ANSV está trabajando fuertemente en el tema.
Cuáles son sus expectativas en el mediano y en el largo plazo? Considera que vamos a poder lograr bajar los índices de siniestralidad?
Por lo pronto, esperamos que próximamente todas las provincias terminen de adherir a la Ley 23.363. Hasta ahora ya se han sumado 16 distritos. En tanto Catamarca y Corrientes tienen proyectos de ley con media sanción, y Córdoba, la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Misiones están en trámite legislativo. San Luis, por su parte, no empezó el trámite.
Por otra parte, en julio terminará de integrarse el Registro Nacional de Inhabilitados. Eso incluye tanto a los que no estén habilitados para manejar por la Justicia de Faltas, por problemas de salud, psicofísicos o por cuestiones penales.
La segunda etapa se pondría en marcha en octubre y consta de la creación de la licencia única nacional. Comenzará a implementarse en tres provincias. En enero se hará en otras diez y el resto a lo largo de 2010.
La tercera etapa será la implementación de un sistema nacional de puntos que se prevé para antes de fin de año.
Somos muy optimistas en cuanto a la reducción de los índices. De hecho, comenzamos a observar una disminución del crecimiento durante el año pasado e incluso, una reducción importante durante el primer cuatrimestre de este año.
5) Un consejo para los jóvenes, futuros conductores de vehículos.
Respetar la vida propia, la de la familia, la de los amigos y la de todos. Cuidarse y cuidar para no ser parte de tragedias irreversibles que son completamente evitables.
6) Cómo ha sido la carrera de Felipe Rodríguez Laguens?
Desde el inicio del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner me desempeñé como Subsecretario de Gestión Municipal del Ministerio del Interior. El 10 de Junio de 2008 fui designado Director Ejecutivo de la recientemente creada ANSV – Agencia Nacional de Seguridad Vial. Antes que esto, fui Subsecretario de Asuntos Municipales del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Subsecretario de Coordinación de Política Públicas de la Jefatura de Gabinete del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y Subsecretario de Planificación Estratégica de la Municipalidad de La Plata.

Julio 2009
Juan María Traverso y la Seguridad Vial
Voy a empezar diciéndoles que el 95% de los accidentes de tránsito, no son accidentes sino imprudencias y distracciones, por eso creo que las dificultades que vemos en las calles y rutas de nuestro país, son la consecuencia de graves problemas de “conciencia” y de “educación”, cosas fundamentales que marcan como un conductor se maneja en su auto, en un colectivo o en su camión.
Además en la Argentina no se respetan las leyes de tránsito, nos gusta manejar, pero nos distraemos, tenemos exceso de confianza, “creemos que podemos manejar, hablar por el celular y hasta tomar mate mientras conducimos”.
Yo no manejo mejor que los demás... salvo en las carreras, pero en cambio si sé lo fácil que es perder la vida andando en auto o en moto. Me sorprendo a diario con la facilidad que la gente comete maniobras peligrosas, así como también al escuchar que todos tienden a deslindar responsabilidades... siempre la culpa fue del otro, parece que cuando uno choca nunca tiene la culpa.
Los argentinos tienen que cambiar la actitud, por eso estoy trabajando en una Campaña de Concientización, que debería estar acompañada por Educación Vial en las Escuelas (nada fácil, el proyecto de ley existe, pero falta; además habría que capacitar a todos los docentes, que seguramente también están dentro de los que manejan mal) y la aplicación de sanciones, con radares, boletas y todo lo que las autoridades quieran.
Los corredores de autos nos jugamos la vida cuando vamos a correr, yo me la jugué durante 40 años, pero siempre elegí volver a mi casa, quiero ver a mi nieta.
Como corredor siempre manejo defensivamente, previniendo que puede pasar algo malo, y eso hace que esté más atento.
No se fijaron cual es la actitud de concentración que tienen los pilotos cuando están a punto de salir a la pista?
Atados con todas las medidas de seguridad, no se distraen con nada, saben que su auto tiene bien las gomas, los frenos, todo tiene que estar en su lugar.
En cambio los conductores particulares salen a la ruta sin saber si les andan las luces, si están infladas las cubiertas, no se ponen el cinturón, no respetan la distancia entre los autos ni entre los camiones, al contrario se chupan, se creen vivos por exceder los límites de velocidad y esquivar los radares, para mí, “no le dan importancia a la vida”, son unos pelotudos!.
Yo podría ir manejando, hablando por el celular, tomando mate y además fumando y cantando a 250 Kms. por hora, pero ya les dije que “siempre elijo volver a mi casa”.
Yo arriesgué mi vida por una décima de segundo, pero no voy a matarme por llegar 10 minutos antes.
De los camioneros que les puedo decir, desde que yo tengo uso de razón, el camionero es el caballero de la ruta, es un ídolo, si te quedas él para y te ayuda.
Por eso es importante que el que trabaja en la ruta lo haga por vocación, le tiene que gustar, tiene que tomar conciencia de su descanso y de su responsabilidad, sino se convierte en un conductor peligroso.
Entre ellos mismos si ven algún camionero que le falta la vocación o la conciencia, tendrían que corregirlo.
Como piloto he corrido más de 780 carreras, he recorrido más de 6.000.000 de Kms. en las rutas de todo el país, y he tenido solo 5 accidentes en las carreras y ninguno en la ruta. Por eso me llena de dolor cada vez que escucho sobre un accidente y pienso en la familia que se destruyo.
Den prioridad a la concentración y a la atención. Obviamente no beban, estén descansados para manejar, pónganse el cinturón de seguridad.
Chequeen en su auto, colectivo o camión antes de salir: los neumáticos, los frenos, el reposacabeza, las luces, el limpiaparabrisas, el agua, etc.
Lleven el asiento en posición de manejo. Tengan cuidado al detenerse, usen luces, no frenen bruscamente.
Presten atención al comportamiento de los otros vehículos, a la distancia entre los autos, a la velocidad que llevan ustedes, y a la de los demás, al estado de la ruta y de las banquinas.
Respeten las señales, la velocidad máxima, la distancia de frenado, los sobrepasos, la derecha, la distancia entre el vehículo y la banquina.
Manejen preventivamente, anticipen sus maniobras con luces, lleven las luces bajas prendidas las 24 hs., no inicien maniobras cuando tengan dudas, comprueben la posibilidad de sobrepaso, usen las luces para indicarlo.
No se distraigan por tomar mate, atender el celular, conversar, discutir o por fatiga, paren un rato el auto, el colectivo o el camión en la banquina.
Saben que tiene que llevar a los chicos en el asiento de atrás, los más chiquitos en sillitas, y todos deben ponerse el cinturón.
Nadie sabe todo, siempre se aprende, tomemos conciencia sobre esto: CUIDEMOS LA VIDA, y recuerden:
“TODOS QUEREMOS VOLVER CON NUESTROS SERES QUERIDOS QUE NOS ESPERAN”
Juan Maria Traverso es el Presidente de la Asociación Argentina de Volantes y brinda charlas de Seguridad Vial en todo el país.
Fuente: La nota fue extraída del Periódico CGT, de Alejandro Sucharsky; http://www.periodicocgt.com.ar

Junio 2009
VIDRIOS POLARIZADOS E INSEGURIDAD
¿QUIÉN TIENE LA RAZÓN?
Opiniones y Comentarios de varios Especialistas

Por estos días anduvo dando vueltas por Internet una serie de consejos y recomendaciones para no ser víctimas de la violencia urbana, consejos de prevención de delitos así denominados. Los mismos fueron desarrollados en un power point por una comisaría de un distrito de la zona norte del Gran Buenos Aires y enviados vía e-mail. Por tratarse de una problemática muy importante de nuestro país este e-mail raudamente comenzó a recorrer nuevos caminos a través de los contactos amigos y/o conocidos.
Este trabajo nos habla por ejemplo de cómo es el accionar de los delincuentes cuando desea asaltar o robar a una persona y como debería cuidarse el probable asaltado.
El trabajo y las consejos allí propuestos en sí son muy interesantes y muy bien tratados en la mayoría de sus aspectos de la seguridad pero en relación a dos sugerencias o recomendaciones surgieron unos comentarios de parte de especialistas en seguridad vial.
Veamos cuales son las distintas opiniones
“En relación a la conducción de automóviles y los accidentes de tránsito en el mismo se promueve el uso de los vidrios polarizados ( en pro de la seguridad ciudadana, pero en desmedro de la seguridad vial), sabiendo que esto está prohibido por la Ley Nacional de Tránsito y otro/as leyes y códigos.
Pero no es menos grave el hecho de que también se aconseje que: "Al entrar al vehículo póngalo en marcha, trabe la puerta y parta inmediatamente. Recién después póngase el cinturón de seguridad", cuando sabemos que esto es asumir un riesgo, dado que un porcentaje importante de los siniestros de tránsito vehicular ocurren al sacar el vehículo del estacionamiento. Además está yendo en contra de los hábitos que se pretenden instalar, modificando desde lo actitudinal a los conductores de vehículos a motor, por medio de las campañas oficiales de la Agencia Nacional de Seguridad Vial ( ANSV) “, decía el especialista José Fabián con muchos años en la materia.
“Probablemente pueda haber un problema de enfoque. No creo que haya dolo o mala intención en la comunicación de la prevención. Siempre, afortunadamente, las cosas se pueden mejorar. El diálogo debe ser la herramienta para construir el puente “, le respondía otro colega, Ignacio, con su acostumbrada cordialidad y apego a las buenas conductas.
“A ver, a ver, si me estoy subiendo al vehículo y veo que alguien me va a abordar, muy poco me va a interesar salir con el cinturón de seguridad puesto, porque el riesgo no es vial sino otro", acotaba con su espíritu reflexivo Juan José, un ejecutivo encargado del área de seguridad vial de una importante Compañía de Seguros.
“El tema de los vidrios polarizados, su uso y proliferación responde a parámetros más extendidos que la ya compleja cuestión de la inseguridad, dado que en la lista se agregan el ansia por la impunidad, la inconciencia y la irresponsabilidad, la ridícula coquetería mecánica, el marketing y la imagen y otras lecturas atribuibles a los gustos personales. Nada de todo ello, justifica el incumplimiento de la ley.
Pero cuando exista riesgo de vida no nos extrañe que se caiga algún paradigma, incluida la ultima pared: la justicia, cada vez que suma un fallo contradictorio más, amparada en una ley imprecisa en la materia, de contrapunto con la realidad social y económica actual del país y lejos de las reales posibilidades de ejercer el debido control, hoy ausente”,replicaba con mucha seguridad Fernando, magister en seguridad vial con muchos años en la temática.
“Sería bueno darle tratamiento al tema, revisar y aunar criterios con las instituciones, para un mejor y más rápido resultado”, fue la conclusión de los especialistas en la materia quienes se reúnen mensualmente dentro de un comité que trabaja sobre la Educación, Investigación y Promoción de la Seguridad Vial.
"Como podrán observar existen distintas opiniones sobre determinadas circunstancias que hacen a la seguridad vial, aún cuando traten el tema personas que están ocupadas de hacer aportes para la solución de la problemática. Esto muestra la inexistencia de soluciones mágicas, inmediatas e individuales y debemos agradecer que muchos tenemos la oportunidad de debatir y concluir en distintos comités para determinar cual es el mejor aporte que podemos generar en cada caso.
Cuando tengamos la mejor opción la publicaremos en este espacio"
Fernando Alberto Ulloa - www.conductavial.com

Mayo 2009
CONTROLES SANCIONATORIOS
Por Fernando Labombarda / CATRAI

El derecho contravencional regula desde el punto de vista penal - administrativo -, todas aquellas conductas que afecten o alteren la convivencia
armónica de una comunidad, que se observan en un sin fin de infracciones, entre ellas las de tránsito.
Esquemáticamente, el procedimiento judicial que atiende tales conductas debe asegurar la garantía constitucional del debido proceso, alguien acusa (el inspector de tránsito – la autoridad de comprobación), otro se defiende (el infractor) y un tercero juzga (el juez de faltas – la autoridad de juzgamiento).
Con relación a las infracciones de tránsito, las responsabilidades recaen en las autoridades descriptas en el artículo 70 de la ley 24.449. La Autoridad de Comprobación concentra el ejercicio de las funciones operativas de control y de investigación en el lugar, la captura de las infracciones viales y el trato directo con el infractor; obviamente no juzga y por ende, tampoco sanciona. La Autoridad de Juzgamiento se encarga de conducir los procesos en los cuales se juzga a los infractores ejercen o no su derecho de defensa y de cuyo resultado deriva la absolución o la condena; decididamente no controlan.
Es decir, resulta inconveniente suponer controles sancionatorios. Los controles son preventivos o represivos pero no sancionatorios, aun frente a la condena impuesta por la autoridad de juzgamiento, la finalidad derecho contravencional es de carácter meramente reeducador, concentra su interés en que la infracción no se vuelva a repetir a partir del aprendizaje y la toma de conciencia. La gravedad de la falta, los antecedentes y en su caso la reincidencia son elementos para aumentar la severidad del castigo e interpretar la "sanción" desde su concepción represiva.
Importante: La foto de la nota es de un control policial en rutas patagónicas. El puesto de control está mal ubicado ya que se ha instalado en medio de un cruce ferroviario e inmediatamente después de una curva, con todos los riesgos presentes para la correcta circulación de vehículos. Preocupa la falta de capacitación policial al momento de controlar.
Fernando R. Labombarda
Magister en Seguridad Vial
CATRAI

Marzo 2009
QUÉ SIGNIFICA TOMAR CONCIENCIA
Por José Nesis

¿A qué llamamos “tomar conciencia” del problema de la seguridad vial? Al leer noticias y columnas de opinión sobre esta temática vemos la insistencia en “tomar conciencia”. Si tanto se insiste, debe haber algo nada sencillo en esa propuesta. Intentemos entonces definirla para abordarla mejor. En general, “tomar conciencia” es jerarquizar cierta información por sobre otra. O sea darle importancia a datos que nos llegan pero habitualmente pasamos por alto. En seguridad vial esto implica dar una mirada que permita volver a sorprendernos por lo innecesariamente peligroso de nuestro comportamiento y el de los demás, en todos los niveles de interacción de ese espacio de intersección social que llamamos tránsito. Este “tomar conciencia” puede ocurrir cuando viajamos a otro país en el que el espacio vial es un ámbito de mayor respeto por los demás. Uruguay o Chile alcanzan para verificarlo. Otras veces esta conciencia aparece cuando nos enfrentamos al dolor inefable de la pérdida o lesiones de seres queridos. En el primer caso, el incentivo para tomar conciencia es la admiración por un sistema que funciona mejor; en el segundo, se trata de la amenaza de padecer un sufrimiento intenso, o el deseo de
transformar una pérdida en algo que ayude a evitar otras, y de ese modo mitigar el sinsentido de ese dolor. También está el argumento de tipo utilitarista
para la toma de conciencia, en el mejor de los sentidos de esta corriente filosófica. Un buen ejemplo es el uso del cinturón de seguridad: no sólo salva
la vida de quien lo usa, sino que su obligatoriedad, que arrasa con la discrecionalidad personal de quien podría decidir no abrochárselo, genera
una disminución sustantiva del gasto público en atención y rehabilitación del accidentado o de años de vida perdidos. Es decir que a diferencia de
la prohibición de fumar en espacios públicos, pensada para proteger a los fumadores pasivos, la obligatoriedad de usar cinturón de seguridad beneficia
a los demás indirectamente en la medida en que conductas de riesgo atenuadas reducen el costo sanitario y laboral de la comunidad. En los
países con fuerte tradición utilitarista, muchos artículos sobre enfermedades comienzan con una breve reseña de cuánto dinero pierde ese país a causa
de dicha patología, y cuánto podría ahorrarse previniéndola. Existen varios mecanismos más de “toma de conciencia”, por ejemplo a través del aumento de control y punición, que sabemos que sólo es efectivo si su efecto es multiplicador y si se internaliza, ya que no puede haber un controlador
por cada habitante.
Pero aquí viene un problema importante: el riesgo de confundir descripciones con explicaciones. No es lo mismo decir que el control y castigo intensivos del incumplimiento de normas diminuyen las tragedias viales, a creer que su falta es la causa de ellas. Si una persona a la que le duele la cabeza toma una aspirina y el dolor se le va, no podemos concluir en que a ese individuo le faltaba ácido acetilsalicílico - aspirina - en su organismo. Los procesos de solución son muchas veces no lineales y complejos. Y requieren más de un solo abordaje. No todos los psiquismos son iguales, por lo tanto no puede haber campañas únicas. Con una buena descripción de las causas de nuestro comportamiento como ciudadanos o gobernantes, tendremos una buena explicación. Y con una buena explicación sabremos mejor qué hacer. A ese proceso de describir-explicar-hacer podríamos llamarlo “tomar conciencia “.
Fuente: Este material se obtuvo gracias a la gentileza de la Asociación Argentina de Compañìas de Seguros.
Josè Nesis es Médico y licenciado en psicología. Fue asesor de la Dirección de Seguridad Vial del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en la cual participó en el diseño e implementación de los controles de alcoholemia que aun se realizan y en diversos proyectos de seguridad vial.

Febrero 2009
TODOS LOS EXCESOS SON MALOS...EL DE LA VELOCIDAD ES MORTAL
Por Daniel Manente

En diferentes etapas o circunstancias de la vida, solemos caer en excesos. Bebidas alcohólicas, comidas, exigencias físicas, Etc.
Cada exceso trae consigo alguna consecuencia en nuestra vida, en el caso del exceso de velocidad también puede causarle consecuencias a los demás.
Cuando estamos en la vía pública las cosas son diferentes, es decir a partir de que salimos de casa, automáticamente pasamos a ser peatones, conductores o pasajeros, tenemos derechos y obligaciones que debemos llevar a cabo.
La movilidad es una condición natural e indispensable para poder trabajar, estudiar o simplemente para recrearnos, tenemos entonces pleno derecho a hacerlo, pero eso si, debemos hacerlo de forma responsable.
La velocidad en cualquier vehículo es algo que debemos comprender primero y luego con el convencimiento podremos dominar. Si no se cumple con este concepto, seguiremos observando como el exceso de velocidad en cualquier vía de circulación, continuará dejando consecuencias irreversibles (daños importantes, lesiones severas y muertes)
Hay especialistas en seguridad vial que afirman que la velocidad no es causante de accidentes, sino que es un agravante de sus consecuencias. Afirman que lo que genera el accidente es una maniobra equivocada, la cual con una velocidad inadecuada, provoca resultados muy graves en todo sentido.
Cuanto más rápido nos desplazamos, más distancia recorremos en un mismo lapso de tiempo. Esto nos deja entonces mucho menos margen para anticipar cualquier circunstancia inesperada.
Imaginemos que circulamos en un auto por una calle barrio, de pronto sale de entre dos autos estacionados un niño en busca de una pelota. Lo primero que haremos sin dudas será tomar la decisión de frenar para no atropellarlo. Bien, dependiendo de la atención que estemos poniendo en la conducción y a la velocidad a la que circulemos, se determinará el resultado final de este ejemplo.
Frenamos a tiempo, lo golpeamos a baja velocidad causándole lesiones, lo golpeamos muy fuerte y comprometemos su vida. Reflexionemos esto por un instante.
Podemos tomarnos un momento para reflexionar también, como se traslada este mismo ejemplo de un imprevisto a otras vías de circulación, donde las velocidades permitidas son aun mayores como en rutas o autopistas. Recordemos, más rápido vamos, menos tiempo para ejecutar cualquier maniobra tenemos y si le agregamos el hecho de tomar la decisión equivocada y tener un siniestro, es inevitable recibir consecuencias mayores. (físicas y materiales). Decimos materiales, pues lamentablemente hay mucha gente que todavía cuida más lo material (su vehículo) que su propia vida o la de los demás. Esto será tema de discusión para otras notas.
Cuando estemos conduciendo un vehículo (bicicleta, moto, auto, Etc.) observemos el entorno, las señales de tránsito, las condiciones del piso, las condiciones climáticas y no olvidemos nunca, nuestro estado psicofísico.
Estos conceptos básicos son pilares de una conducción segura, quienes los tienen en cuenta no manejan…conducen.
Daniel Manente, Especialista en Educación y Seguridad Vial.
Protección Mutual Seguros del Transporte Público de Pasajeros.

Enero 2009 ¿Son seguras nuestras carreteras?
Por Ing. Mario Leiderman

Lo que trato de poner énfasis es que el tema de la Seguridad Vial, además de no haber sido tratado en nuestro país con la seriedad que realmente el problema lo merece, se ha tratado en muchos casos de eludir las responsabilidades que le caben al Estado. Lamentablemente el Estado ha estado ausente durante muchos años en este tema y solo han sido muy pocas las Instituciones privadas como es el caso del Automóvil Club Argentino y la Asociación Argentina de Carreteras que comenzaron hace ya muchos años la labor de concientizar a la Sociedad sobre este tema.
Por supuesto que a lo largo de estos últimos años han aparecido en nuestro medio una serie de Organizaciones no Gubernamentales, algunas con sanas intenciones y otras con intereses particulares a ondear la bandera de la Seguridad Vial como si el tema fuera un tema tan simple como lamentablemente ha sido planteado en más de una oportunidad por el Estado donde responsabiliza al conductor en más del 90% de los casos de accidentes fatales .
Simplemente pensar en ese número tan arbitrario que se plantea a diario por funcionarios de Gobierno y también por dirigentes de Instituciones Privadas es una forma de deslindar responsabilidades y al mismo tiempo aceptar ignorancia de las causas reales por las que se producen los accidentes de tránsito en nuestras rutas.
Decir que la causa de los accidentes de tránsito es en el 90% de los casos, culpa de los conductores es desconocer la realidad. Por supuesto que en definitiva el conductor de un vehículo, es el artífice del modo y la forma en que su vehículo circula por una carretera y en consecuencia ciertas conductas en definitiva, llegan a producir el accidente pero:
¿Hemos pensado por un momento si nuestras carreteras son seguras?
¿Hemos pensado si le estamos ofreciendo a nuestros conductores carreteras donde se pueda circular a la velocidad límite permitida?
Es posible que existan señales preventivas permanentes en nuestras rutas que digan "Camino Resbaladizo" o "Curva Peligrosa" o "Zona con baches" ?
¿Es posible que existan en nuestras rutas infinidad de kilómetros desprovistos de defensas laterales ya sea en caminos de montaña, como en zonas con terraplenes y que además las que se encuentran instaladas no cumplen con las normas de comportamiento ya que no han sido ensayadas de acuerdo a las normas EN 1317 o la NCHRP 350?
¿Es posible que se utilicen como terminales de defensas metálicas las llamadas "colas de pez" que se constituyen en simple "abrelatas" si un vehículo llegase a salir fuera de la calzada y la embistiese de frente?
¿Es posible que las barandas de puentes sean tan frágiles que aquellos vehículos que por alguna razón impactan sobre ellas producen accidentes fatales?
¿Es acaso posible concebir hoy día caminos con zonas laterales a la calzada con infinidad de objetos fijos como árboles, columnas de iluminación sin tener la mínima precaución de alejarlos a una distancia considerable de la calzada?
¿Es posible que en la Avda General Paz, las defensas de hormigón tipo "New Jersey" de separación de calzadas se encuentran apoyadas sobre el pavimento y unidas con ganchos, muchos de ellos oxidados y mucho desaparecidos?
¿Son acaso nuestras autopistas de acceso a la ciudad de Buenos Aires auditadas desde el punto de vista de la Seguridad Vial?
En fin, este es un tema sobre el cual los ingenieros viales debemos preocuparnos y asumir la responsabilidad que nos corresponde tratando de mejorar los diseños geométricos de nuestras carreteras y dotándolas de todos los elementos básicos de seguridad para que la circulación de los vehículos se efectúe con seguridad. Por supuesto que en todos los casos deben de funcionar los controles necesarios( exceso de velocidad, alcoholemia, cinturón de seguridad, etc) y aplicar las sanciones que sean necesarias y tener un sistema de registro único, etc; por supuesto que es importante la educación vial en todos los niveles educativos, tema éste de largo alcance y cuyos resultados se podrán ver lamentablemente a muy largo plazo.
Por último, espero que la "Agencia Nacional de Seguridad Vial" de reciente creación, asuma la responsabilidad para la cual ha sido creada y planifique los pasos a seguir para llegar a mejorar la seguridad de nuestras carreteras fijándose
metas y objetivos. Es una obligación y una responsabilidad de todos nosotros contribuir, para que ello se cumpla.
Un saludo, Mario J. Leiderman

Diciembre 2008 Normas no escritas para Navidad y Año Nuevo... y para todos los días en que salimos a conducir.
Por Rodolfo R. Rodríguez, (Autor- Conferencista)

¿Porqué se incrementa el índice de accidentes de tránsito en tiempos de vacaciones, fiestas, fin de semana largo...? - Porque, además de lo que ya sabemos, a la ruta salen a conducir "conductores" con sus familias que lo hacen entre una o dos veces por año; por lo tanto carecen de información y experiencia sobre manejo. Casi siempre se habla de alcohol, exceso de velocidad, transgresión, etc. Por supuesto que éstas son causales de accidentes, pero... ¿todos conducen alcoholizados, van rápido o transgreden normas? ¡No! Y sin embargo sufren accidentes. Entonces ¿no será que la falta de información y experiencia los transforma en asesinos o víctimas del camino? ¿No será que se están entregando "Pasaportes a la muerte" en lugar de registros de conducir en muchos pueblos y ciudades? Si pensamos que la responsabilidad es absolutamente de los municipios, estamos algo equivocados; ellos cumplen con un programa ya establecido sugerido desde un ente central con contenidos triviales y carentes de información sobre manejo defensivo. Por suerte ya son cada vez más los municipios que están capacitando a los capacitadores en "manejo y conducción" en la República Argentina basado en esta propuesta que intento imponer desde un enfoque distinto. Cuando se habla de seguridad vial, se escucha siempre y repetidamente: "cinturón de seguridad y casco"... Estos elementos ¡no evitan accidentes! Lo que logran es salvar vidas. También se muestran las "señales de tránsito": Las conocemos desde pequeños. También nos dicen en que se transforma un celular suelto u otro elemento en la luneta de un vehículo al momento de un impacto... También nos dicen como salen despedidas las personas, golpeadas o aplastadas ante un impacto, etc,etc. ¡Qué importa todo eso si ya todo pasó! Lo que importa y casi nadie lo dice es: 1- ...Saber qué maniobra debe hacer a la hora de tener sorpresivamente un vehículo de frente. 2- ...Y al sobrepasar...Saber cómo determinar la distancia y la velocidad del vehículo que viene por el carril contrario. 3-... Y ante un clima adverso...Saber qué debe hacerse realmente para no ser impactado mortalmente de atrás. Estas son sólo tres de las cien razones que se deben tener en cuenta a la hora de sentarse frente al volante y salir a conducir. Nos pasamos sumando cuantos muertos van... ¡Lo importante sería contar cuantos vivos informados y experimentados habemos y no cuántos muertos desinformados e inexpertos fueron...! Así, de esta forma estaremos haciendo lo que realmente vale: ¡Prevención! Cuando realmente el conductor se sienta seguro de su accionar ante lo imprevisible y evitable, descubrirá que el conducir por rutas y calles, es sinónimo de asombro y placer. Por Rodolfo R. Rodríguez, (Autor- Conferencista)

Septiembre 2008 ALERTA METEOROLÓGICO - GRANIZO
Por Héctor Budeguer, del Corredor De Seguridad Escolar San Miguel

Es miércoles, me levanto para ir a trabajar y en el trayecto al mismo enciendo la radio; entre canción y canción, la locutora insiste ¨ Alerta meteorológico lluvia para el día de hoy con probabilidad de granizo ¨.
A mitad de mañana el día se pone totalmente negro, las nubes negras presagian mal tiempo, comienzan a caer las primeras gotas y mis compañeros salen velozmente a proteger sus vehículos bajo algún techo; pasan a lado mío y me dicen “ dejalo bajo techo ¨ en la radio dicen que va a caer piedras.
Me retiro del trabajo, bajo una lluvia normal, ingreso a la ruta Panamericana y veo que cuando la lluvia comienza a ser mas copiosa los autos aceleran y se detienen bajo los puentes desobedeciendo lo que indican los carteles de prohibición de estacionar debajo de los puentes; bajo en la ruta 202 y ocurren cosas similares; nadie respeta los semáforos y menos la doble línea amarilla; está baja la barrera de Don Torcuato y la gente que cruza el paso a nivel con las barreras bajas .
Me pregunto ¿ Qué nos esta pasando ?; y a pocos metros del cruce ferroviario se reducen los carriles, producto de un violento choque entre dos autos; la zona está vallada, bomberos, policías, ambulancias y un auxilio mecánico, típica postal de accidente con muertos, la gente observa el accidente y se apura a circular antes que comiencen las piedras .
¿Qué nos esta pasando? Se nos hizo carne el muerto nuestro de cada accidente
Continuo mi viaje sin poder sacarme de la cabeza el accidente que acabo de cruzar, tomo los recaudos necesarios para llegar a destino y a pocas cuadras otra vez la misma postal, otro accidente .
¿Qué nos esta pasando ¿ No valoramos la vida
Por fin llego a mi casa luego de una copiosa lluvia y veo la cara de alegría de mi familia al verme llegar, preocupados por la inclemencia climática y lo peligrosos que es viajar bajo estas condiciones.
Tomo unos mates, me relajo y por mi cabeza vuelve a pasar la película de lo ocurrido y me pregunto:
¿ Qué nos esta pasando ? Lo material nos superó ampliamente, es mas importante un parabrisas roto que llegar sano a casa
¿Qué nos esta pasando? Es realmente necesario infringir todas las normas de tránsito ( detenerse donde está prohibido, cruzar semáforos en rojo, pasar barreras bajas, etc.) y buenas costumbres ( gritos, insultos), para que mi vehículo no sea dañado por las inclemencias meteorológicas
¿Qué nos esta pasando? La vida no tiene valor, o se nos hizo carne ver gente muerta en las rutas producidas por diversos factores, principalmente por fallas humanas.
¿Qué nos esta pasando? Una simple advertencia de granizo o alerta meteorológico, es suficiente para que nos complique el día, y pongamos en peligro nuestra vida y la de nuestros semejantes.
Por favor comencemos a valorar la vida, como decía un amigo “ la mortaja no tiene bolsillo “, es decir que de esta vida no nos llevamos nada, es tan lindo ver la cara de nuestros seres queridos esperándonos que agradecía el poder verlos y me imaginaba la cara de los familiares de esas personas que en ese día no llegaron a sus hogares.
Átate a la vida, valórala y por sobre toda las cosas, cuídala que es única e irrepetible....ah y piensa en la gente que te espera.
MAS VALE PREVENIR QUE LAMENTAR

Octubre 2008 SEGURIDAD VIAL O RIESGOS VIALES?
CAPACITACIÓN Y REFLEXIÓN
Por Juan José Niedfeld de Seguros Bernardino Rivadavia Coop. Ltda.

En esta etapa de la humanidad donde tanto la evolución como sus consecuencias son desmedidos, -que no se ha cuantificado- tiende a desaparecer el término Seguridad – que no hay peligro de que temer- para transformarse en Riesgo.
El hombre siempre estuvo expuesto a los riesgos de la naturaleza y a los que el mismo se genera, el gran problema es que el término “ desmedido ”, aplicado a las consecuencias de los cambios continuos, produce nuevos riesgos que no pueden ser percibidos por gran parte de la gente que se expone a ellos.
Es esto lo que hace desaparecer el término Seguridad y tener que reemplazarlo por Riesgo, ya que no sabemos si estamos o no expuestos a algún nuevo peligro.
El inconveniente, grave, es que nos sentimos inseguros pero no tenemos el conocimiento ni la dimensión de los riesgos que asumimos y esto provoca que ilógicamente se arriesgue con asiduidad la vida, propia o ajena, en contra del natural instinto de supervivencia.
Por qué se hace? Solo por el grado de inconciencia que existe sobre esa situación, mientras se la esta viviendo.
Es importante desarrollar una cadena de definiciones que nos permita, ubicando los conceptos en el orden necesario, facilitar la tarea de actuar preventivamente frente a situaciones de peligro.
DAÑO: Es un efecto negativo, cualquiera fuere su intensidad o el aspecto de nosotros que afecte, que puede ser material, psicológico, moral, corporal etc.
RIESGO: Es la factibilidad, mayor o menor, de que un determinado daño se produzca.
CONCIENCIA: Es, a través del análisis de un determinado conocimiento, darse cuenta de algo.
PREVENCIÓN: Es actuar con anticipación para poder prever un daño y lograr evitarlo.
Esta secuencia, permite inferir que mientras no tengamos el conocimiento y la debida asunción de los daños, que podemos sufrir o provocar, ( y son innumerables, aún en el menor de los accidentes, y para todos y cada uno de los participantes, sin importar su culpa o responsabilidad en el hecho) no tendremos posibilidad de medir el riesgo real al que estamos expuestos.
Por el contrario, de visualizar y valorar realmente los probables daños, dimensionaremos el riesgo que corremos y, recién en ese caso, podremos modificar las actitudes para actuar preventivamente.
La particularidad positiva de esta compleja situación -porque si no lo fuera no estaríamos en los niveles de accidentología que tenemos- es que cuando consigamos darnos cuenta o tomar conciencia de esa exposición a riesgo vamos a actuar preventivamente en forma casi automática e instintivamente.
Claro que el desarrollo de las acciones preventivas las practicaremos con la aptitud e idoneidad que nuestras capacidades y capacitaciones nos lo permitan, por lo que siempre es buena la intervención de los técnicos, junto a las experiencias de los que realmente están expuestos a los riesgos -los capacitados- para determinar las mejores acciones y que sean suficientes para evitar los posibles daños.
Por todo esto ya no debiéramos hablar ni dar cursos de “Seguridad”, vial o cualquier otra, sino de “los riesgos y las acciones preventivas que permiten evitar los daños”
En resumen, “detectar y exponer los riesgos para evitar que la gente se exponga a ellos”
Cuando el análisis se produce respecto de los Riesgo Viales se transforma en un sistema complejo, no solo porque los participantes son varios, - camino, conductor, vehículo- sino que cada uno de estos actores se ha transformado en complejo por sus variedades, disimilitudes y otras circunstancias influyentes que impiden y se contraponen con el facilismo de hablar genéricamente de “los caminos”, “los conductores” y “los vehículos” como si tuviesen un comportamiento invariable, generasen siempre los mismos problemas, o hubiese recetas mágicas para la solución de estos últimos.
Debemos agregarle que tampoco es posible abordar la problemática desde el individualismo de esos elementos sino que, necesariamente, el estudio debe hacerse sobre la interacción de los, ya complejos, integrantes del problema.
Claro está que el único capaz de adaptarse a las circunstancias que propongan los demás factores, de forma inmediata sin esperar la mejora del resto para dejar de correr riesgos, es el Conductor y por eso la capacitación o charla debe exponer sobre los riesgos de los tres elementos-sistemas, para intentar cambiar la actitud, de participativa a preventiva, en el conductor.
Se ha visto, en cuanto texto hable del tema, que el 90% de los accidentes viales son causados por errores humanos, una expresión que permitiría inferir que actuar sobre estos actores, corrigiendo errores, sería suficiente para solucionar el problema.
Pero el “Error Humano” no es eliminable y no podemos ni debemos tomarlo como causa de los accidentes viales sino que debemos analizar otras causas latentes que conforman algo mas complejo, las causas del error humano, y es el Factor Humano.
En este “Factor Humano” es probable que participe, en gran parte, la Inconciencia – que realmente aleja la causa del accidente de un verdadero error- y otras variables que coadyuvan como la Irresponsabilidad –en el incumplimiento de las normas-, la Ineptitud –por falta de capacitación-, la Inexperiencia -por falta de cursos prácticos obligatorios-, el Desconocimiento, por falta de exámenes exigentes, etc.
Es por esto que las soluciones, o sus intentos, para disminuir el riesgo vial a su mínima expresión debieran estar mas cerca de las campañas de educación en prevención que del control.
Sobre todo porque algunos controles - como una cámara filmadora oculta - solo actuarán sobre el infractor y tarde, una vez que la infracción fue cometida, sin concienciar a la gran cantidad de no infractores que pasaron delante de ella y que, en algún momento, por alguna de las circunstancias del factor humano, pueden provocar un accidente.
Si avanzásemos mas en dirección al análisis de las responsabilidades que de las culpas, y los sistemas se avocaren a la organización, aunando los esfuerzos de las políticas, las normas y los procedimientos de control y prevención, haciéndolos amigables para ser aceptados por los usuarios, e incorporados desde la mas temprana edad en la educación, el factor humano reducirá los márgenes de error a valores tolerables.
De lo contrario, ayudado por el caos del crecimiento y desarrollo desmedido, solo podremos medir los índices de error con estadísticas, como hechos ya sucedidos, que no tienen vuelta atrás, dañosos, reales y dolorosos, que educan solamente a aquellos a los que les ha provocado perdidas irreparables, mientras los demás las miramos como números de un sorteo que, cual juego de azar, creemos que no nos va a tocar.
Esto es una limitación para el real conocimiento del problema y para la búsqueda de soluciones porque, también acá, juega un factor humano que puede cometer errores por inconciencia, desconocimiento, etc. aumentando los riesgos, pero esta vez, de no hallar buenas respuestas y, por ende, que sigan sucediendo nuevos accidentes viales.
Este ritmo o vorágine en la que transitamos, por la vía pública o la vida, nos impide reflexionar sobre cualquier aspecto, porque ello implicaría utilizar tiempo -que no disponemos- y la falta de análisis profundo nos impide ver claramente los cambios, que nos rodean e involucran a una velocidad que, de percibirla, nos sorprendería.
He aquí otra limitación para el aporte individual a las soluciones, es imposible modificar conductas que no percibimos como erróneas.
Pero, también, es una guía para los capacitadores, necesariamente hay que conducir al grupo hacia la reflexión, sobre los daños y los riesgos, para que puedan tomar conciencia y actuar en forma preventiva.
Es necesario lograr en el capacitado que profundice la mirada, que acepte una nueva realidad que hace mucho convive con el y no ha visto, donde los movimientos y acciones que tiene automatizados han dejado de ser efectivos para pasar a ser riesgosos, y que esta variación será indefinida en el tiempo y tan cambiante como la realidad diaria.
Con el agravante de la velocidad, que deja casi todo en el pasado, porque cuando advertimos un daño es porque lo hemos sufrido y cuando vemos un riesgo es porque estamos dentro del mismo.
Esa velocidad que pocas posibilidades le da a nuestro entendimiento de entenderla, si nos parece lenta una consulta que hacemos en Internet y demora un minuto para traer información del diario de hoy de los lugares mas remotos del mundo, esa velocidad que entra en nuestras vidas para todo y no sabemos por qué, pero si sabemos que estamos apurados aunque no sepamos para que.
Esto provoca una disociación entre el tiempo real y nuestra percepción, donde nuestros movimientos y acciones se rigen por una sensación errónea, donde el apuro nos hace transitar por enormes riesgos – hasta de vida en muchos casos- por décimas de segundos que nos adelantamos en el recorrido y que luego perdemos multiplicadas por 10 o por 100, sin motivo alguno, en el mismo camino.
Cualquier capacitación, deberá transitar por estos carriles, compitiendo duramente con los conceptos y preconceptos que están instaurados en nuestras mentes, para lograr una acción tan fácil de practicar pero tan difícil de poner en práctica como la Reflexión.

Agosto 2008
La psicología del Conductor Argentino

Lic. Susana Grosso
Master en Psicología del Tráfico y Seguridad
Delegada de la Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA) en Psicología del Tránsito y Seguridad Vial.
¿Por qué tanto malestar, fracasos y accidentes?
Los conductores argentinos, tienden a ser sobresalientes por su destreza al volante, capacidad de zigzag, exceso de velocidad, propensión a la agresividad, individualismo y disposición al incumplimiento de normas configurando rasgos mayormente habituales del prototipo de la identidad argentina. En estas modalidades generalmente subyacen y se preceden problemáticas de índole personal, institucional, comunitaria, etc., impregnadas de violencia que al no ser anticipadamente detectadas, comprendidas y tratadas adecuadamente, persisten y se expanden tanto en la vida diaria como en las nuevas generaciones. Produciendo perjuicios en el comportamiento de las personas, dañando las bases necesarias de la convivencia social, el entendimiento, la tolerancia, el respeto.
Es relevante, entonces, que en el capital humano y civil esencial de una sociedad, se evidencien perturbaciones y fracasos, siendo claramente concensuado y conocido que la primer causa de los Accidentes de Tránsito, radica justamente en el Factor Humano ( FH ).
¿Cómo se generaron estas gravosas consecuencias en la Accidentalidad Vial ?
El impacto sucesivo de múltiples procesos negativos, inevitablemente incidieron en la calidad de vida y el estado de salud de la población en general, favoreciendo diversas formas de violencia, trasgresión, inseguridad y resquebrajamiento ( social, moral, ético económico, etc. ), afectando los estilos de vida, y por ende, derivándose en los estados de vulnerabilidad en los usuarios de la vía pública.
La evolución de estímulos estresores fueron propiciando, sin discernimiento y silenciosamente, alteraciones en las conductas protectoras y de afrontamientos saludables, facilitando errores y/o desajustes en la capacidad de adecuación en la vida diaria. Evidenciando de esta manera los Accidentes de Tránsito, una de las graves manifestaciones de los desequilibrios de la salud psicosocial.
En el entramado social actual, se ha ido debilitando la noción del valor supremo de la vida y el apego a la misma, disminuyendo los valores inherentes de convivencia y responsabilidad ciudadana, provocando una vía facilitadora en la que, entre otras consecuencias, se deslizan los Accidentes de Tránsito.
¿ Qué hacer frente a esta trágica realidad ?
Uno de los recursos con los que contamos es, que la detección precoz de estos indicadores, permite conocer los verdaderos niveles de riesgo, peligrosidad y responsabilidad que recaen en las aptitudes necesarias de los conductores.
A este grave fenómeno de grupo que padece nuestro país, la organización Mundial de la Salud (OMS), lo ubica en las estadísticas mundiales dentro de las mayores tasas de mortalidad, morbilidad y de Años Potenciales de Vida Perdidos ( APVP ) y Años de Vida Ajustados en función de la Discapacidad ( AVAD ). Entre las proyecciones estimadas para el año 2020 y la inclusión de la República Argentina en la clasificación de “ Países de ingresos Medios y Bajos ” ( PBM ) con mayor nivel de vulnerabilidad y riesgo, conducen a priorizar los criterios de Prevención y Promoción de la salud que postula la OMS en todos sus aspectos.
¿ Se relacionan la vulnerabilidad y la vulneración de derechos ?
No podemos ignorar, en referencia a los niveles de vulnerabilidad, el supuesto compartido respecto del mito argentino naturalizado en cuanto a la facilitación del trámite de otorgamiento de licencias de conducir. El derecho a ejercer el rol de conductor dentro de nuestro país se torna una acción atractiva, esperada y en general, legalmente avalada, que conlleva variados modos de vulneración de normativa y requisitos. Habitualmente no existen en la gente, cuestionamientos ni preocupaciones respecto a las competencias, idoneidad personal y responsabilidad ciudadana. Usualmente, no ha resultado ningún impedimento realizar un incómodo trámite para obtener la licencia de conductor.
Otro factor importante a tener en cuenta, es que dentro del incremento del Parque Automotor también ha existido la inadmisible convicción respecto del fácil acceso para obtener la Licencia de Conducir.
Esta conjunción de anomalías conlleva necesariamente la tarea de insertar la preocupación y la toma de conciencia en las personas, sobre el verdadero valor social y cívico que implica obtener una Licencia de Conducir.
¿Qué implica el acto de conducir ?
Es fundamental informar que la conducción es una operación compleja en múltiples sentidos, en la cual intervienen funciones cognitivas ( atención, concentración, memoria, etc. ), componentes motivacionales, factores psicodinámicos y situacionales de los sujetos, que requieren una seria evaluación profesional, constituyendo requisitos primordiales con criterios de salud y valores éticos y morales, que deben ser enmarcados, sin lugar a dudas, científica y legalmente.
La desconsideración de esta problemática, a su vez, deja de lado dos cuestiones de suma envergadura:
La primera, se refiere al incumplimiento parcial o total de lo que enuncia la Ley Nacional de tránsito Nº 24449 en su artículo 14, respecto de los requisitos para el otorgamiento de las Licencias de Conducir; fomentando dispersión, irregularidad y especulación en las entidades emisoras.
La segunda, se refiere a que dicho artículo en el inciso a) punto 3, hace referencia a la realización de un “ examen psicofísico ”, el cual es irrealizable tal como está expresado, puesto que la implementación del mismo no condice con la facultad de los profesionales de grado de las Ciencias de la Salud, habilitados en nuestro país para dicha competencia. Aclaramos, que existe el profesional médico para realizar el examen físico y el profesional psicólogo para el examen psicológico. El artículo citado no explicita la incumbencia e idoneidad específica y diferente de cada profesional. En consecuencia no explicita la realización obligatoria del examen psicológico, administrada bajo la competencia del ejercicio profesional del profesional psicólogo. Existen, desde hace tiempo, informes presentados en entidades gubernamentales solicitando la pertinencia de la modificación correspondiente.
Particularmente el examen psicológico se torna un requisito fundamental en el otorgamiento de las Licencias de conducir, ya que mayormente la siniestralidad vial está asociada con conductas indeseables y/o condiciones de salud mental poco favorables para ejercer la responsabilidad de la conducción. Sólo basta citar, que el uso de drogas, exceso de velocidad, incumplimiento del uso del cinturón de seguridad, etc., son las última causa consecuente y observable de lo ante dicho. Por ello la obligatoriedad de administrar un correcto examen psicológico se convierte en un requisito fundamental predictible y criterioso de selección para los aspirantes a conductores.
Es claro que los Accidentes de Tránsito aparecen como una muestra patológica del estado de salud biopsicosocial de nuestra población que debe ser identificada y abordada desde una perspectiva sanitaria.
¿ Cómo se debería subsanar esta cuestión ?
En las modificaciones realizadas en la nueva Ley de Tránsito 26.363 se torna imprescindible la inclusión de lo anteriormente enunciado anhelando la necesidad de concientizar el verdadero protagonismo de la personalidad del conductor y la multiplicidad de factores de labilidad psicológica que intervienen en dicha función.
Sólo por citar algunos ejemplos, mencionamos cuestiones vinculadas con la Capacidad perceptiva y atencional; Habilidades para la Toma de decisiones; Inestabilidad emocional, irritabilidad, impulsividad, búsqueda de sensaciones nuevas o intensas, manifestación abierta o encubierta de hostilidad o agresión, baja tolerancia a la frustración, estrés, nivel de autoeficacia y acertividad , sentimiento de inadecuación personal, facilitación a la intimidación, interacción con el semejante, nivel de vulnerabilidad, escala axiológica, entre la valiosa información que brinda una evaluación psicodiagnóstica.
De todo lo expuesto se prioriza el “Error Humano” en la producción de Accidentes de Tránsito, se destaca que constituyen una Catástrofe Humana de índole sanitaria. Es relevante y contundente, el nivel de vulnerabilidad, riesgo y peligrosidad del prototipo del conductor argentino. Se impone la necesidad de implementar la Evaluación Psicológica, unificada y obligatoria, en el otorgamiento y renovación de toda Licencia de Conducir. La misma, es inherente y debe ser administrada por el Profesional Psicólogo. Dicha administración comporta una actividad profesional reservada al título, regulada por el Estado, de interés público, competente en la Salud, la seguridad y los bienes ( Ley Nº 24.521 ), acreditada legalmente en todo el país y compete a su Ejercicio Profesional la administración del examen psicológico. Por todo esto, es impostergable incluir con igual importancia los “ criterios médicos ” y los “ criterios psicológicos ” con competencia científica propia y diferente.
Para reconocer verdaderamente la existencia de un problema epidemiológico, primero es necesario realizar una definida identificación del mismo. La implementación atinada de acciones de Prevención, promoción de la Salud y de riesgos evitables, implica en este caso actuar desde la detección precoz y la anticipación, es decir, en el Preaccidente.
La Evaluación Psicológica o Psicodiagnóstico fundamenta el conocimiento de cuadros psicopatológicos, alteraciones o desequilibrios vigentes, como también la potencialidad de conductas peligrosas existentes, respecto de las aptitudes compatibles con el perfil necesario para otorgar y renovar la Licencia de Conducir.
Por ende deben explorarse el conjunto de aptitudes, competencias, habilidades y perfil de personalidad, pertinentes con los requerimientos necesarios para ser apto en la responsabilidad de la conducción.
Informamos que la carrera de Psicología ha cumplido en nuestro país más de 50 años de trayectoria, con identidad propia universitaria de grado
centrando el conocimiento en la comprensión del comportamiento humano en la diversidad de interacciones con el entorno, dicho de otro modo en el Factor Humano en sus múltiples formas comportamentales.
Lo anteriormente expresado se encuentra abalado por:
El Ministerio de Educación de la Nación de la República Argentina; La Legislación del Ejercicio Profesional del Psicólogo en todo el país; El Estatuto, Resolución y el Código de Ética de la Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA); El Estatuto y el Código de Ética de la Asociación Argentina de Estudios e investigación en el Psicodiagnóstico (ADEIP); El Código de Ética de la American Psychological Association (APA); La Sociedad Interamericana de Psicología (SIP).

Mayo 2008
Marcelo Aiello, Gerente de RRII y Comunicación de CESVI Argentina
¿Cómo conduce para usted el argentino? ¿Por qué?
Según nuestras estadísticas más del 90% de los accidentes de tránsito son causados por el factor humano. Dicho de otro modo, 9 de cada 10 siniestros son producidos por impericia en la conducción, distracciones o bien por la no observancia de las normas de tránsito. De acuerdo a nuestros registros, se puede determinar que la imprudencia es el principal causante de accidentes: exceso de velocidad, cambios intempestivos de carril, interminables charlas por celular o altos grados de consumo de alcohol, son algunas de las faltas que cometen los conductores. En otras palabras: desapego a las normas. La Ley de Tránsito es el único compendio de normas viales de carácter obligatorio, que se deben aplicar en el momento de circular con un vehículo o de transitar como peatón. Es bien sabido que no es una literatura amigable o placentera, y cuesta imaginarse a alguna persona leyéndola antes de ir a dormir cada noche. Y, es precisamente en ese punto, donde se encuentran las primeras fallas de un sistema colapsado y que hace agua por los cuatro costados. Si una mínima exigencia como es la de conocer todos los derechos y obligaciones que establece la Ley para circular en nuestro país no se cumple; entonces, es absurdo suponer que los conductores tengan los conocimientos suficientes como para aplicarlos en una conducción segura y responsable.
¿ Por qué cree usted que nos encontramos en esta situación donde se suceden tantos accidentes de tránsito ?
Cada vez que ocurre una tragedia vial, miramos pasmados las imágenes y se nos retrotraen a la memoria los anteriores hechos trágicos y ahí caemos en la cuenta de que esa película ya la vimos, que el final es conocido, con actores distintos pero con el mismo guión. Nuevamente los hechos ocurrieron por los mismos factores, las mismas causas y mientras tanto no se hizo nada. Nada por cambiar un elemento indispensable como punto de partida que es la concientización social y la creación de cultura ciudadana en pos de paliar esta situación. Como hemos dicho en varias oportunidades solamente se puede mejorar esta atroz situación de inseguridad vial si ponemos las soluciones sobre una mesa sustentada firmemente en cuatro patas: información a toda la sociedad, educación vial a quienes están dentro del circuito educativo, control de las normas de tránsito y, finalmente, sanción a los infractores. Todas estas medidas obviamente demandarán mucho esfuerzo y compromiso por parte de la Sociedad toda, pero también es sabido que esto es parte de un proceso, que es necesario establecer los tiempos de ejecución y coordinación de los diferentes organismos, ya que no se puede aplicar el scoring si el Registro Nacional de Infractores no está en funcionamiento. Pero, además, vemos necesario un fuerte cambio cultural que contemple el respeto por las normas y fundamentalmente un aprecio mayor por la vida propia y la del resto de los habitantes de nuestro querido país. Quizás de esta manera podremos empezar a soñar con un tránsito más seguro y humano para las generaciones venideras.
Por su profesión seguramente ha viajado a otros países: ¿ Qué recuerda de bueno en cuanto al tránsito en aquellos países y que traería para nuestro país ?
Fundamentalmente, las grandes diferencias están puestas en tres aspectos: Primero la infraestructura vial es acorde a los volúmenes de tránsito que tienen las ciudades y a la realidad tecnológica del parque automotor, y no como en nuestro país que las rutas tienen trazados de 60 años y sólo un mínimo porcentaje es autopista. A modo de ejemplo, según el OCCOVI, del total de rutas concesionadas (aprox. 10.000 kilómetros) y una estimación en base al mapa de rutas indica que existen menos de 2000 kilómetros de autopistas, con mayor desarrollo en las Pcias de Buenos Aires, San Luis, Córdoba y Santa Fe. Infraestructura adecuada y moderna como las autopistas permiten minimizar errores de conducción y prácticamente no dan lugar a los impactos frontales que son los más frecuentes y violentos.
En segundo orden, en países de la Unión Europea o EE UU, los controles y las posteriores sanciones para los infractores son efectivos e insoslayables para todos los ciudadanos, esto garantiza que todos cumplan con las leyes en vigencia.
Por último, en los países desarrollados existe un elemento indispensable si se pretende realizar cambios culturales de fondo: la condena social. En nuestro país el que transgrede es el más piola y sus transgresiones son permitidas y avaladas desde lo social. En Europa si alguien pretende salirse de la norma vial es condenado por los pares e incluso se informa a las autoridades para que le haga la multa respectiva.
¿ Que le parece el Programa de Seguridad Vial del Gobierno que acaba de lanzar y que está en sus últimas definiciones? ¿Cree que esta vez se va a lograr llevar adelante ?
El Plan Nacional de Seguridad Vial, que el Senado convertirá en ley, tiene el objetivo de reducir en un 50% la cantidad de accidentes de tránsito en un período de 5 años. En este sentido, va a ser muy importante la acción de la proyectada Agencia Nacional de Seguridad Vial, una autoridad única con presupuesto propio encargada de implementar las acciones, donde se coordinará la creación de una nueva e imprescindible licencia nacional de conducir y de un sistema de puntaje, con criterios unificados para todo el país y con un Registro Único de Infracciones que impedirá que los infractores crónicos puedan sacar tantas licencias como municipios existen. Estas medidas están acompañadas por acciones concretas que sustentarán los cuatro aspectos fundamentales para que el cambio vial se implemente: educación obligatoria para todos los niveles; concientización al resto de la sociedad con la realización de un plan de comunicación permanente de prevención; controles de alcoholemia y velocidad mediante la radarización de rutas y autopistas y, por último, sanciones a los infractores considerando el retiro de licencia ante faltas graves, como el exceso de velocidad, la violación de semáforos, el no uso de casco, conducir alcoholizado, circular de contramano o ausencia de la VTV. Por último, el proyecto contempla inversión en infraestructura vial, aunque aún no se fijaron cuáles son las rutas que serán transformadas en autopistas ni los plazos en los que se producirán las obras.
Desde CESVI apoyamos estas acciones y nos comprometemos con la Sociedad para que se cumplan.
Un consejo para los jóvenes, futuros conductores de vehículos.
Desde hace 12 años, en CESVI apostamos a los jóvenes como promotores del nuevo tránsito. Así, a través del programa CRECIENDO SEGUROS y de diversas campañas como Jóvenes Pioneros en el Tránsito, capacitamos en educación vial a más de 26.000 chicos que se convertirán en los directores del nuevo tránsito, difundiendo un mensaje de prevención y seguridad vial. Y mientras tanto, para evitar que los jóvenes participen de accidentes, desde el año pasado, en CESVI estamos difundiendo la figura del conductor alternativo, a través del cual se propone que, alternativamente, una persona del grupo de amigos no beba alcohol para que pueda desarrollar una conducción sin riesgos. Una propuesta genuina y concreta de CESVI que apuesta a los adolescentes para demostrar que el cambio vial es posible. Sólo es cuestión de proponerlo.
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